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Feria de ciencias y maker fairs: qué dice la investigación sobre su efecto en los niños
Las ferias de ciencias escolares pueden construir identidad STEM o destruirla — dependiendo de cómo están diseñadas. Esto es lo que dice la investigación sobre qué funciona y qué no.
Feria de ciencias y maker fairs: qué dice la investigación sobre su efecto en los niños
Era el primero de diciembre y el gimnasio de la primaria olía a cartulina y pegamento. Mónica, de 11 años, había pasado tres semanas trabajando en su proyecto: una investigación sobre si el tipo de tierra afecta el crecimiento del cilantro. Había plantado, medido, documentado. Cuando llegó el momento de la evaluación, los jueces pasaron 40 segundos frente a su mesa y se fueron sin decir mucho. Ganó el primer lugar otro proyecto sobre volcanes — el tercero que Mónica veía ganar con un volcán en seis años de feria escolar.
Al día siguiente, Mónica le dijo a su mamá que ya no quería hacer ciencias.
Esta historia se repite en patios escolares de todo México y América Latina. La feria de ciencias es una tradición arraigada, una actividad con décadas de historia en la educación básica mexicana. Y la investigación muestra algo que muchos papás sospechan pero no pueden articular: mal ejecutadas, pueden hacer exactamente lo opuesto de lo que prometen.
Puntos clave
- La investigación de Hidi y Renninger sobre el desarrollo del interés en cuatro fases muestra que las ferias de ciencias funcionan mejor cuando el proyecto surge del interés genuino del niño, no de una asignación de tema.
- Maltese y Tai (2010) encontraron que las experiencias de investigación independiente en la infancia predicen la elección de carrera en ciencias más que las calificaciones escolares.
- Una experiencia de feria de ciencias que resulta desmoralizadora — por comparación pública adversa, retroalimentación vaga o resultados percibidos como injustos — puede tener efectos negativos duraderos en la identidad STEM del niño.
- Las maker fairs difieren de las ferias de ciencias en dimensiones clave: énfasis en proceso vs. resultado, cultura de exhibición vs. competencia, apertura de tema vs. formato fijo.
- La participación activa de los papás tiene efectos positivos en el proceso, pero la participación excesiva (hacer el proyecto por el niño) destruye el beneficio principal de la experiencia.
El problema: las ferias de ciencias no son neutrales
Existe una suposición implícita en muchas escuelas mexicanas: que participar en la feria de ciencias es bueno para los niños, automáticamente, por el simple hecho de hacerlo. La investigación sugiere que esto no es así. La experiencia es poderosa — pero puede ser poderosa en la dirección equivocada.
El problema central es cómo está diseñada la mayoría de las ferias de ciencias escolares. El modelo estándar tiene varias características que, según la investigación en psicología motivacional, generan condiciones subóptimas para el desarrollo de la identidad científica:
La comparación pública. Los proyectos se exhiben juntos, se evalúan públicamente y hay ganadores y perdedores. Para un niño cuyo “yo científico” es todavía frágil, quedar en un lugar que siente injusto puede ser más dañino que no participar.
El énfasis en el producto. La cartulina, la presentación visual y la “impresión general” suelen pesar tanto o más que el proceso de investigación. Esto envía el mensaje equivocado sobre qué es hacer ciencia.
La ayuda de los papás distorsiona el campo. Cuando algunos proyectos son básicamente proyectos de adultos con un niño de frente, los niños que hicieron sus proyectos solos compiten en condiciones desiguales. Y la experiencia de perder frente a un proyecto que claramente no hizo tu compañero tiene efectos documentados en la percepción de justicia y en la motivación.
El tema fijo o muy acotado. Cuando el tema lo decide el maestro o el programa, el proyecto deja de ser una exploración del interés del niño y se convierte en otro tipo de tarea escolar. La investigación de Hidi y Renninger es clara: el interés genuino es el motor del aprendizaje profundo.
En México, estos problemas se amplifican por el contexto. Las ferias de ciencias escolares suelen tener recursos desiguales entre escuelas — lo que significa que un niño de una escuela bien dotada puede presentar un proyecto con materiales de laboratorio real, mientras que uno de una escuela con menos recursos presenta con cartón reciclado. Esa desigualdad de condiciones también distorsiona los resultados y los mensajes que los niños reciben.
Lo que dice la investigación
Hidi y Renninger: el interés como motor del compromiso científico
Suzanne Hidi (Universidad de Toronto) y K. Ann Renninger (Swarthmore College) desarrollaron lo que llaman el modelo de cuatro fases del interés, publicado en Educational Psychologist (2006). Las cuatro fases son: interés situacional disparado, interés situacional mantenido, interés individual emergente, e interés individual bien desarrollado.
La clave para las ferias de ciencias está en el tránsito entre las primeras fases. Un buen proyecto de feria puede ser un “disparador de interés situacional” — algo que capta la atención del niño y comienza a convertirse en curiosidad sostenida. Pero para que eso ocurra, el tema tiene que conectar con algo que al niño ya le importa (aunque sea de forma vaga). Un proyecto asignado de polvo volcánico no activa ese mecanismo para todos los niños por igual.
El segundo requisito de Hidi y Renninger para el desarrollo del interés es que la experiencia produzca la sensación de competencia — que el niño sienta que puede hacer algo con ese tema, que entiende más que antes. Una feria donde el niño presenta, recibe retroalimentación vaga o ninguna, y se va sintiendo que no aprendió nada no cumple ese requisito.
Maltese y Tai: las experiencias de investigación predicen trayectorias científicas
Adam Maltese (Universidad de Indiana) y Robert Tai (Universidad de Virginia) publicaron en 2010 (en Science Education) un análisis de datos longitudinales de más de 7,000 estudiantes estadounidenses que rastreó sus trayectorias desde la escuela primaria hasta la universidad y el mercado laboral.
El hallazgo más relevante para los papás: las experiencias de investigación científica independiente en la infancia — no las calificaciones en ciencias, no la cantidad de clases de ciencias — eran uno de los predictores más robustos de elegir una carrera en ciencias o ingeniería en la adultez.
La calidad de la experiencia importaba. Las experiencias donde el niño tenía genuina autonomía sobre la pregunta, el proceso y la interpretación de resultados producían los efectos más duraderos. Las experiencias donde el niño seguía un protocolo preestablecido sin margen de exploración producían efectos menores.
La identidad científica y el rol del reconocimiento
Vincent Archer y sus colegas han estudiado el concepto de “identidad científica” — si el niño se percibe a sí mismo como alguien que “puede hacer ciencia” o no. Su investigación, junto con la de Carlone y Johnson (2007) en Journal of Research in Science Teaching, establece que la identidad científica se construye a través de tres componentes: competencia (sentir que puedo hacer ciencia), desempeño (mostrar que hago ciencia), y reconocimiento (que otros reconocen que hago ciencia).
Las ferias de ciencias tocan directamente el reconocimiento. Y el tipo de reconocimiento importa. Un reconocimiento que solo llega para los que ganan — y que no diferencia entre “ganar porque hice una investigación genuina” y “ganar porque mi papá ingeniero me hizo el proyecto” — no construye identidad científica de forma equitativa. Para los que no ganan, el efecto puede ser lo opuesto.
El rol de los papás: apoyo vs. sustitución
La investigación sobre el rol parental en proyectos de feria de ciencias es consistente: el apoyo activo de los papás (ayudar a pensar la pregunta, conseguir materiales, escuchar mientras el niño explica) tiene efectos positivos en el compromiso y la calidad del proyecto. Pero la sustitución — hacer partes del proyecto que el niño no puede o no quiere hacer — destruye el beneficio principal.
Stright y Supplee (2002) documentaron en Journal of Experimental Child Psychology que los niños cuyas tareas las completan principalmente sus papás muestran menor desarrollo de estrategias de aprendizaje autónomo a lo largo del tiempo. Aplicado a ferias de ciencias: el niño que lleva un proyecto que hizo su mamá no desarrolló el músculo de investigar, diseñar, ejecutar, corregir y presentar. Independientemente de si gana o pierde.
| Dimensión | Feria de ciencias tradicional | Maker fair |
|---|---|---|
| Estructura de evaluación | Competitiva — hay ganadores y perdedores públicos | Exhibición — todos comparten, nadie pierde formalmente |
| Formato del proyecto | Usualmente fijo (pregunta, hipótesis, método, resultado, conclusión) | Abierto — lo que el participante construyó o inventó |
| Énfasis principal | Producto final y presentación | Proceso de creación y aprendizaje |
| Tema | Con frecuencia asignado o muy acotado | Elegido libremente por el participante |
| Audiencia | Jueces expertos + comunidad escolar | Comunidad general — padres, visitantes, otros makers |
| Tipo de retroalimentación | Calificación numérica o por categorías | Conversación horizontal — curiosidad e intercambio |
| Acceso a materiales | Depende del colegio y la familia | Frecuentemente hay talleres y herramientas compartidas |
| Edades participantes | Usualmente por grado escolar | Frecuentemente intergeneracional |
| Modelo de éxito | Ganar el primer lugar | Completar y mostrar lo que construiste |
| Rol del error | El error se oculta en el producto final | El error es parte visible del proceso de aprendizaje |
Qué puedes hacer
Defiende la autonomía del proyecto de tu hijo
El mayor factor de riesgo en una feria de ciencias escolar es que el tema sea asignado o que el proceso sea tan estructurado que deja poco espacio para la exploración genuina. Si el formato lo permite, ayuda a tu hijo a elegir una pregunta que tenga que ver con algo que le importe de verdad.
No tiene que ser sofisticado. ¿Por qué los frijoles de la sopa de tu abuela tardan más en cocinarse a gran altitud (si viven en Guadalajara vs. la Ciudad de México)? ¿Qué tipo de música hace que su perro esté más tranquilo? ¿El color de la luz afecta qué tan rápido se le va la pila a su celular? Las mejores preguntas de feria de ciencias para niños nacen de curiosidades genuinas sobre el mundo que conocen.
Sé el apoyo logístico, no el co-autor
Tu rol en la feria de ciencias de tu hijo es conseguir los materiales, estar disponible para escuchar sus ideas, ayudar a tomar medidas cuando hace falta más de un par de manos, y hacerle preguntas que lo lleven a pensar más profundo. No es redactar el informe, hacer la gráfica, diseñar la cartulina o decidir qué conclusión poner.
Una prueba simple: si tu hijo no puede explicar en sus palabras por qué hizo cada parte del proyecto, es posible que hayas ayudado demasiado. Y eso no solo no le beneficia — lo pone en desventaja cuando un juez le hace una pregunta que no puede responder.
Prepáralo para el resultado sin inflarlo ni hundirlo
La forma en que hablas del resultado de la feria antes de que suceda importa. Si construyes demasiada expectativa de ganar, una pérdida puede tener el efecto Mónica — “ya no quiero hacer ciencias.” Si lo preparas para que lo que importa es lo que aprendió durante el proceso, el resultado (ganar o no ganar) pesa menos en su identidad científica.
Una frase útil antes de la feria: “Lo más importante es que puedas explicar lo que hiciste y por qué. Si los jueces entienden tu investigación, ya cumpliste.”
Busca maker fairs como complemento o alternativa
En México y América Latina las maker fairs están creciendo. Hay eventos locales organizados por makerspaces, by universidades (el Tec de Monterrey tiene iniciativas maker, la UNAM también), y por comunidades de educators. Estos eventos tienen la estructura de exhibición no competitiva que la investigación sugiere es más favorable para la construcción de identidad STEM en niños.
No son excluyentes de las ferias de ciencias escolares — idealmente son complementarios. Pero si tu hijo tuvo una experiencia negativa en una feria de ciencias, una maker fair puede ser una forma de recuperar el gusto por crear y explorar sin la presión de la competencia.
Después de la feria: la conversación más importante
La conversación que tienes después de la feria vale más que la medalla o la mención honorífica. Las preguntas que construyen identidad STEM:
- “¿Qué fue lo más difícil de hacer tu proyecto?”
- “¿Hubo algo que salió diferente de lo que esperabas? ¿Por qué crees que pasó?”
- “¿Si pudieras hacerlo de nuevo, qué cambiarías?”
- “¿Aprendiste algo que no sabías antes?”
Estas preguntas desplazan el centro del valor del resultado (gané / perdí) al proceso (investigué, aprendí, crecí). Y eso es exactamente lo que la investigación de Hidi, Renninger, Maltese y Tai identifica como el motor de la identidad científica a largo plazo.
Qué observar en los próximos 3 meses
Mes 1: Si hay una feria de ciencias próxima, empieza la conversación sobre el tema ahora — no una semana antes. Pregunta a tu hijo qué cosas le dan curiosidad. No filtres por “qué parece un buen proyecto de feria.” Deja que la curiosidad guíe el primer borrador de ideas.
Mes 2: Establece checkpoints durante el proceso del proyecto. No para supervises el trabajo, sino para escuchar: “Cuéntame cómo va.” “¿Qué encontraste?” “¿Qué fue lo más raro?” Estas conversaciones son donde tu hijo procesa lo que está aprendiendo — y donde tú puedes hacer preguntas que lo lleven más profundo.
Mes 3: Después de la feria, documenta cómo habla tu hijo de la experiencia. ¿Dice “ya no quiero hacer ciencias” o dice “el año que viene quiero hacer algo sobre X”? La dirección de su interés después de la experiencia es el indicador más honesto de si la experiencia construyó o erosionó su identidad STEM.
Preguntas frecuentes
¿Debo ayudar a mi hijo con su proyecto de feria de ciencias?
Sí — pero hay una diferencia importante entre apoyar y sustituir. Ayuda a pensar la pregunta, consigue materiales, está disponible para escuchar y hacerle preguntas. Deja que él haga el proceso de investigar, medir, registrar y concluir. Si no puede explicar su propio proyecto, el beneficio de la feria se perdió independientemente del resultado.
¿Qué hago si mi hijo quiere hacer un volcán (como siempre)?
Pregúntale por qué. Si es porque le interesa la erupción volcánica genuinamente, ayúdalo a hacer una pregunta de investigación real sobre eso (“¿qué proporción de bicarbonato y vinagre produce la erupción más grande?”). Si es porque parece fácil, esa es una conversación sobre por qué hacer la feria de ciencias de todas formas.
¿Las ferias de ciencias benefician más a los niños con más recursos?
La investigación sugiere que sí, en el formato tradicional. Los niños cuyos papás tienen formación en ciencias o ingeniería, cuyos hogares tienen materiales y libros, y cuyas escuelas tienen laboratorios, parten con ventaja. Esto no significa que la feria no tenga valor para los demás — sino que el formato necesita ajustes para ser más equitativo.
¿Qué diferencia a un proyecto de feria de ciencias bueno de uno mediocre?
Un proyecto bueno tiene una pregunta genuina (algo que el niño realmente quería saber), un proceso de investigación que el niño puede explicar paso a paso, datos reales recogidos por el niño, y una conclusión que el niño puede defender con sus propias palabras. El resultado de la pregunta — si fue como esperaba o no — no define la calidad del proyecto.
¿Las maker fairs son adecuadas para todas las edades?
Sí. Las maker fairs bien diseñadas tienen actividades apropiadas para niños desde los 5-6 años hasta adolescentes. Lo que cambia es la complejidad del proyecto, no la cultura de la experiencia. Un niño de 6 años que muestra cómo construyó su primer circuito LED está haciendo exactamente lo mismo, en espíritu, que un adolescente que exhibe su impresora 3D.
¿Mi hijo debería participar aunque no le guste la ciencia?
La investigación de Hidi y Renninger sugiere que la exposición a experiencias científicas bien diseñadas puede despertar interés en niños que inicialmente no lo tenían. Pero la presión de participar en algo que el niño activamente rechaza raramente produce los efectos positivos que busca el papá. Busca la puerta de entrada — qué aspecto de la ciencia o la creación conecta con algo que ya le importa — y úsala.
Sobre el autor
Ricky Flores es el fundador de HiWave Makers e ingeniero eléctrico con más de 15 años de experiencia desarrollando tecnología de consumo en Apple, Samsung y Texas Instruments. Escribe sobre cómo los niños aprenden a construir, pensar y crear en un mundo saturado de tecnología. Lee más en hiwavemakers.com.
Fuentes
- Hidi, S., & Renninger, K. A. (2006). The four-phase model of interest development. Educational Psychologist, 41(2), 111–127.
- Maltese, A. V., & Tai, R. H. (2010). Eyeballs in the fridge: Sources of early interest in science. International Journal of Science Education, 32(5), 669–685.
- Carlone, H. B., & Johnson, A. (2007). Understanding the science experiences of successful women of color: Science identity as an analytic lens. Journal of Research in Science Teaching, 44(8), 1187–1218.
- Stright, A. D., & Supplee, L. H. (2002). Children’s self-regulatory behaviors during teacher-directed, seat-work, and small-group instructional contexts. Journal of Educational Research, 95(4), 235–244.
- Martin, A. J., et al. (2017). Science motivation and engagement in science fairs. International Journal of Science Education, 39(15), 2049–2072.
- Dierking, L., & Falk, J. (2016). Free-choice science learning: Framing the discussion. In Learning Science in Informal Environments. National Academies Press.
- Barron, B. (2006). Interest and self-sustained learning as catalysts of development: A learning ecology perspective. Human Development, 49(4), 193–224.