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Redes sociales y ansiedad en adolescentes: 25,000 alumnos
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Redes sociales y ansiedad en adolescentes: 25,000 alumnos

Un estudio sobre redes sociales y ansiedad en adolescentes siguió a 25,629 alumnos y no halló que el tiempo en línea predijera ansiedad. Qué descarta y qué no.

¿Qué relación hay entre redes sociales y ansiedad en adolescentes? Un equipo de la Universidad de Manchester siguió a más de 25,000 alumnos de 11 a 14 años durante tres ciclos escolares y se hizo una pregunta precisa: cuando un chico pasa más tiempo de lo normal en redes o videojuegos, ¿suben sus síntomas de ansiedad y depresión al año siguiente? La respuesta, publicada en el Journal of Public Health, fue que no, ni en chicos ni en chicas. Es uno de los estudios más grandes y mejor diseñados de su tipo, y quien lo encabezó, Qiqi Cheng, lo dijo sin rodeos: “nuestros resultados no respaldan la idea de que simplemente pasar tiempo en redes sociales o videojuegos cause problemas de salud mental”. Es un hallazgo importante. También es más acotado que los titulares que generó, y convive con otros buenos estudios que sí encontraron daño. Aquí te explico cómo sostener las dos cosas a la vez.

Puntos clave

  • El estudio #BeeWell siguió a 25,629 adolescentes del área metropolitana de Manchester, de 12 años en promedio al inicio, durante tres mediciones anuales.
  • Con un diseño que separa los cambios dentro de cada chico de las diferencias entre chicos, no encontró evidencia de que el tiempo en redes o la frecuencia de videojuegos predijera ansiedad o depresión posteriores.
  • Que el uso de redes fuera activo o pasivo no cambió ese resultado.
  • El estudio midió tiempo, no contenido ni experiencias. Los autores insisten en que los mensajes hirientes, la presión en línea y el contenido extremo sí pueden afectar el bienestar.
  • Otros estudios sólidos, incluido un experimento aleatorizado de desactivación de Facebook y un experimento natural sobre la llegada de Facebook a las universidades, encontraron efectos negativos. Los estudios responden preguntas distintas, y por eso todos pueden tener razón.

Qué encontró el estudio #BeeWell sobre redes sociales y ansiedad en adolescentes

#BeeWell es una gran encuesta escolar de bienestar en Greater Manchester, Inglaterra. El artículo, de Qiqi Cheng, Margarita Panayiotou, Turi Reiten Finserås, Amanda Iselin Olesen Andersen y Neil Humphrey, se publicó en línea en diciembre de 2025 y la universidad lo difundió en enero de 2026.

Quiénes: 25,629 adolescentes, 51% chicas, con 12 años y 7 meses en promedio al inicio.

Qué se midió: el tiempo en redes sociales reportado por ellos mismos, la frecuencia de videojuegos y los síntomas internalizantes (una medida combinada de ansiedad y depresión), una vez al año durante tres años.

Cómo se analizó: con un modelo de paneles cruzados con intercepto aleatorio. Es la decisión metodológica clave, así que vale la pena explicarla. Los análisis comunes comparan a unos chicos con otros: los que usan mucho contra los que usan poco. Pero los que usan mucho pueden ser distintos en muchas cosas (vida familiar, temperamento, salud mental previa). Este modelo pregunta otra cosa: si un chico que está por encima de su propio nivel habitual de uso de redes un año muestra por encima de su propio nivel habitual de síntomas al año siguiente. Cada chico se compara consigo mismo, lo que quita del cálculo las diferencias estables entre unos y otros.

Resultados:

  • No hubo evidencia de que el tiempo en redes ni la frecuencia de videojuegos predijeran síntomas internalizantes posteriores, ni en chicas ni en chicos.
  • En las chicas, jugar más videojuegos en la segunda medición predijo menos uso de redes en la tercera.
  • En los chicos, tener más síntomas en la segunda medición predijo jugar menos en la tercera.
  • Los análisis que separaron el uso activo del pasivo repitieron los resultados principales.

Los autores concluyeron que los hallazgos “no respaldan la idea generalizada de que el uso de tecnología sea una causa principal de las dificultades de salud mental de los adolescentes”. El coautor Neil Humphrey agregó que las decisiones de los jóvenes sobre tecnología “pueden estar moldeadas por cómo se sienten, pero no necesariamente al revés”.

Qué puede descartar el estudio y qué no

Cada estudio responde una pregunta concreta. Esto es lo que este responde bien y dónde se queda callado.

Puede descartar, con razonable confianza:

  • Que, en chicos típicos de 11 a 14 años de esa región, un aumento en el propio tiempo en redes vaya seguido, un año después, de un aumento importante en síntomas de ansiedad y depresión.
  • Que la ausencia de efecto se deba a que el uso activo y el pasivo se cancelan entre sí.

No puede descartar:

  • El contenido y las experiencias. El tiempo es una medida burda. Una hora en el grupo de WhatsApp con los amigos y una hora de contenido sobre apariencia física cuentan igual. Los propios autores dicen que las malas experiencias en línea importan.
  • Efectos de corto plazo. Las mediciones anuales pueden perderse efectos que aparecen en días o semanas y luego se desvanecen.
  • Efectos en grupos vulnerables. El efecto promedio dentro de cada chico puede ser casi cero mientras una minoría sí sale afectada. Un estudio de 2020 en Scientific Reports, de Beyens y sus colegas, encontró que después de usar redes de forma pasiva el 10% de los adolescentes se sentía peor, el 46% mejor y el 44% igual.
  • Otros resultados. El estudio midió síntomas de ansiedad y depresión. No habla directamente de sueño, atención, imagen corporal o satisfacción con la vida.
  • Errores de autorreporte. Los cálculos que hacen los jóvenes sobre su propio tiempo de pantalla son imperfectos.

Ninguno de estos límites anula el hallazgo. Lo que hacen es definir su alcance.

Cómo encaja #BeeWell con los estudios que sí encontraron daño

Si has leído que las redes causan ansiedad en los adolescentes y también que no, normalmente las dos afirmaciones vienen de estudios reales. Así se comparan los principales.

EstudioDiseñoQuiénesHallazgoQué pregunta responde
Cheng y col., 2026, Journal of Public Health (#BeeWell)Panel de tres mediciones; modelo dentro de cada persona25,629 alumnos de ~11 a 14 años, InglaterraMás tiempo en redes o videojuegos no predijo más ansiedad ni depresión¿El tiempo extra en línea de un chico predice síntomas después?
Orben y col., 2022, Nature CommunicationsLongitudinal; modelo dentro de cada persona17,409 participantes de 10 a 21 años, Reino UnidoMás uso predijo menos satisfacción con la vida un año después a los 11-13 (chicas) y 14-15 (chicos)¿Hay edades en las que el tiempo en línea pesa más?
Allcott y col., 2020, American Economic ReviewExperimento aleatorizadoUsuarios adultos de Facebook en EE. UU.Cuatro semanas sin Facebook aumentaron el bienestar subjetivo¿Qué pasa cuando se quita el uso?
Braghieri, Levy y Makarin, 2022, American Economic ReviewExperimento natural (llegada escalonada de Facebook)Universitarios de EE. UU.La llegada de Facebook empeoró la salud mental, al parecer por comparación social¿Qué hizo la llegada de una plataforma?
Al-Jbouri y col., 2026, JAMA Pediatrics (revisión paraguas)Revisión de 23 metaanálisis2.8 millones de niños, 64 paísesEl uso de redes se asocia con problemas internalizantes, r = 0.09¿Qué tan fuerte es la asociación promedio?

Vistos juntos, el panorama es coherente. Las asociaciones promedio son pequeñas (revisión paraguas). El efecto del tiempo dentro de cada chico, en adolescentes jóvenes y a un año, puede ser casi nulo (#BeeWell). Los efectos pueden concentrarse en ciertas edades (Orben) o aparecer como cambios de bienestar cuando se quita el uso (Allcott). Y el diseño de una plataforma puede importar, como con la llegada de Facebook, donde los autores apuntan a la comparación social desfavorable. Ojo: los dos estudios de economía fueron con adultos y universitarios, no con niños, así que dicen más sobre mecanismos que sobre un chico de 12 años.

El aviso de 2023 del Cirujano General de EE. UU. resumió la incertidumbre: dijo que “no podemos concluir” que las redes sean “suficientemente seguras para niños y adolescentes”, y reconoció los huecos en lo que se sabe. #BeeWell cierra uno de esos huecos. No cierra los demás. Para el panorama general, revisa nuestro artículo sobre la paradoja de las redes sociales y la soledad adolescente.

Qué pueden hacer los papás con este hallazgo

Pregunta por las experiencias, no solo por los minutos

Si el tiempo por sí solo es una señal débil, pregunta qué pasa durante ese tiempo. “¿Con quién platicaste?” y “¿Algo en línea te molestó hoy?” dicen más que un reporte de tiempo de pantalla. El consejo de Humphrey fue “poner atención en lo que hacen los jóvenes en línea, con quién se conectan y qué tan apoyados se sienten”.

Toma el cambio de ánimo como la señal

El estudio encontró que los chicos con más síntomas después jugaban menos. Eso encaja con un patrón común: cuando un chico se siente mal, puede alejarse de sus pasatiempos, incluidos los digitales. Un cambio en cómo usa las pantallas puede ser síntoma de cómo se siente, no solo una causa. Si tu hijo se ve ansioso o decaído de forma persistente, platica con él y con su médico, sin importar cuánto use el celular.

Mantén las protecciones que atacan el contenido

Nada de esto va contra los filtros de contenido, la configuración de privacidad o las reglas sobre quién puede contactar a tu hijo. Esas medidas apuntan a experiencias que el estudio no midió.

Pon más atención en las edades sensibles

Si los hallazgos de Orben se sostienen, el inicio de la adolescencia puede ser cuando las redes pesan más en la satisfacción con la vida, sobre todo en las chicas de 11 a 13 años. Es una razón para cuidar más el momento en que se abren las cuentas. Lo explicamos en nuestro artículo sobre a qué edad dar redes sociales según el neurodesarrollo.

Lo que no conviene hacer

No uses este estudio para minimizar el malestar de tu hijo por algo que le pasó en línea. Y tampoco lo uses como prueba de que las redes son inofensivas. Muestra que el tiempo, en promedio, no predijo síntomas un año después en esa población. Eso es valioso, y es específico.

¿Y en América Latina?

Las leyes que se discuten en la región apuntan sobre todo a la edad y al acceso, no al contenido. En Brasil, el ECA Digital (Ley 15.211/2025) entró en vigor el 17 de marzo de 2026: exige verificación de edad efectiva (no basta con que el usuario declare su edad) y que los menores de 16 solo usen redes con una cuenta vinculada a la de un adulto responsable; también prohíbe usar los datos de niños y adolescentes con fines publicitarios. En Chile, un grupo de senadores propuso en 2026 prohibir las redes a menores de 14 años salvo autorización de los padres, con verificación de edad y multas para las plataformas; el proyecto estaba en estudio en comisiones a fines de mayo.

El estudio #BeeWell aporta un matiz útil para ese debate: si el tiempo en sí no predice ansiedad, las reglas que miran qué ven los chicos y quién los contacta pueden importar tanto como las que fijan una edad mínima. No conozco un estudio latinoamericano con un diseño comparable al de Manchester, así que la región todavía depende de evidencia de otros países.

Qué observar en los próximos 3 meses

  • Semana 4: ten una plática sobre lo que tu hijo hace en línea, no sobre cuánto tiempo. Anota qué apps o actividades describe con gusto y cuáles con molestia.
  • Señales de alerta en el mes 2: que se aleje de amigos o pasatiempos, duerma mal, ande irritable o triste de forma persistente, o se angustie después de ciertas interacciones en línea. Eso importa sea cual sea su tiempo de pantalla. Habla con su médico si dura más de un par de semanas.
  • Autoevaluación del mes 3: ¿sabes con quién habla tu hijo en línea y qué tipo de contenido le aparece? Si sí, estás vigilando justo las variables que, según la investigación, más importan.

Preguntas frecuentes

¿Las redes sociales causan ansiedad en los adolescentes?

La evidencia es mixta. El estudio #BeeWell con 25,629 alumnos del Reino Unido encontró que más tiempo en redes no predijo más ansiedad ni depresión después. Otros estudios encontraron daños ligados a ciertas edades, al diseño de las plataformas o a quitar el uso. El tiempo por sí solo parece un mal predictor; el contenido y las experiencias probablemente pesan más.

¿Qué es el estudio #BeeWell?

#BeeWell es un gran programa escolar de bienestar en Greater Manchester, Inglaterra. El análisis de 2026 de Cheng y sus colegas siguió a 25,629 adolescentes, de 12 años en promedio al inicio, durante tres años, para ver si el uso de redes y videojuegos predecía síntomas de ansiedad y depresión.

¿Por qué los estudios sobre redes sociales se contradicen?

Porque muchas veces responden preguntas distintas. Unos comparan usuarios intensos con usuarios ligeros, otros siguen los cambios en el mismo chico, otros quitan las redes de forma experimental, y otros estudian una sola edad o plataforma. Un hallazgo sobre una pregunta no anula el hallazgo sobre otra.

¿Los videojuegos causan depresión?

En el estudio #BeeWell, jugar con más frecuencia no predijo más ansiedad ni depresión en chicos ni en chicas. Los chicos con más síntomas tendieron a jugar menos al año siguiente, lo que sugiere que el ánimo influye en el juego y no al revés.

¿Debo dejar de limitar las redes de mi hijo?

Es una decisión de cada familia. Este estudio sugiere que los minutos por sí solos no son la palanca principal para la ansiedad y la depresión. Los límites pueden seguir protegiendo el sueño, la tarea y el tiempo en familia, y las reglas sobre contenido atienden riesgos que el estudio no midió. Pon el foco en lo que vive tu hijo en línea.


Sobre el autor

Ricky Flores es el fundador de HiWave Makers e ingeniero eléctrico con más de 15 años de experiencia desarrollando tecnología de consumo en Apple, Samsung y Texas Instruments. Escribe sobre cómo los niños aprenden a construir, pensar y crear en un mundo saturado de tecnología. Lee más en hiwavemakers.com.


Fuentes

  1. Cheng, Q., Panayiotou, M., Finserås, T. R., Andersen, A. I. O., y Humphrey, N. (2026). “How do social media use, gaming frequency, and internalizing symptoms predict each other over time in early-to-middle adolescence?” Journal of Public Health. https://doi.org/10.1093/pubmed/fdaf150
  2. University of Manchester. (2026). “Time spent on gaming and social media not to blame for teen mental health issues.” 14 de enero de 2026. https://www.manchester.ac.uk/about/news/time-spent-on-gaming-and-social-media/
  3. Orben, A., Przybylski, A. K., Blakemore, S.-J., y Kievit, R. A. (2022). “Windows of developmental sensitivity to social media.” Nature Communications. https://doi.org/10.1038/s41467-022-29296-3
  4. Allcott, H., Braghieri, L., Eichmeyer, S., y Gentzkow, M. (2020). “The Welfare Effects of Social Media.” American Economic Review. https://doi.org/10.1257/aer.20190658
  5. Braghieri, L., Levy, R., y Makarin, A. (2022). “Social Media and Mental Health.” American Economic Review. https://doi.org/10.1257/aer.20211218
  6. Al-Jbouri, E., et al. (2026). “Screen Use and Child and Adolescent Development and Mental Health Outcomes: A Quantitative Umbrella Review.” JAMA Pediatrics. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2026.4339
  7. Beyens, I., Pouwels, J. L., van Driel, I. I., Keijsers, L., y Valkenburg, P. M. (2020). “The effect of social media on well-being differs from adolescent to adolescent.” Scientific Reports. https://doi.org/10.1038/s41598-020-67727-7
  8. U.S. Department of Health and Human Services, Office of the Surgeon General. (2023). “Social Media and Youth Mental Health: The U.S. Surgeon General’s Advisory.” https://www.hhs.gov/surgeongeneral/reports-and-publications/youth-mental-health/social-media/index.html
  9. Tecnoblog. (2026, 17 de marzo). “ECA Digital entra em vigor para proteger menores na internet; veja mudanças.” https://tecnoblog.net/noticias/eca-digital-entra-em-vigor-para-proteger-menores-na-internet-veja-mudancas/
  10. DPL News. (2026, 29 de mayo). “Chile se suma al trend y evalúa prohibir redes sociales a menores de 14 años.” https://dplnews.com/?p=317594
Ricky Flores
Escrito por Ricky Flores

Fundador de HiWave Makers e ingeniero eléctrico con más de 15 años trabajando en proyectos con Apple, Samsung, Texas Instruments y otras empresas Fortune 500. Escribe sobre cómo los niños aprenden a construir, pensar y crear en un mundo impulsado por la tecnología.