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Lo hizo la IA vs. lo hice yo: por qué importa en los niños
Lo hizo la IA vs. lo hice yo: la investigación sobre pertenencia, memoria, orgullo y autoeficacia explica por qué los niños necesitan hacer el trabajo ellos.
Un niño de 9 años levanta la tableta con un dibujo de un dragón y dice: “Mira lo que hice”. Un segundo después se corrige: “Bueno, lo hizo la IA. Yo le dije qué hacer”. Esa corrección es todo el tema. La diferencia entre lo hizo la IA vs. lo hice yo no tiene que ver con la honestidad ni con las reglas. Tiene que ver con lo que un niño gana al hacer el trabajo, y décadas de investigación en psicología son sorprendentemente concretas sobre qué es. Los niños valoran más lo que construyeron ellos. Recuerdan mejor lo que produjeron que lo que leyeron. El orgullo por su propio trabajo predice sus logros posteriores. Y la fuente más fuerte del “yo puedo” es haberlo hecho. La IA puede hacer un dragón más bonito en cuatro segundos. Lo que no puede hacer es el esfuerzo del niño, y casi todos los beneficios pasan por ese esfuerzo. Aquí te cuento los cuatro pilares de esa investigación, qué predice cada uno sobre la IA, dónde la evidencia es débil y cómo mantener el “lo hice yo” en tu casa.
Puntos clave
- Pertenencia: los niños de preescolar le atribuyen la propiedad de un objeto a quien invirtió trabajo creativo en él, con más fuerza que los adultos (Kanngiesser y colegas, 2010).
- Memoria: recordamos mejor lo que generamos que lo que leemos, el llamado “efecto de generación” (Slamecka y Graf, 1978). En un preprint del MIT de 2025, los adultos que escribieron ensayos con IA tuvieron problemas para citar su propio texto.
- Orgullo: en 3,425 estudiantes alemanes seguidos de 5.º a 9.º grado, el orgullo y el disfrute predijeron el rendimiento posterior en matemáticas, y el rendimiento predijo el orgullo (Pekrun y colegas, 2017).
- Autoeficacia: la experiencia de dominio es “por lo general la fuente más influyente de autoeficacia” (Usher y Pajares, 2008). Un éxito que produjo la IA no es una experiencia de dominio.
- Los adultos que usan texto de IA muchas veces no lo sienten propio, pero tampoco le dan el crédito a la IA (Draxler y colegas), y el 38% de los adolescentes que usan IA le dijo a Common Sense que la IA hace que se les ocurran menos ideas propias.
Lo hizo la IA vs. lo hice yo: en qué consiste la diferencia
La autoría, en el sentido que importa para los niños, es hacer uno mismo la parte creativa del trabajo: decidir, hacer el borrador, construir, corregir. “Lo hizo la IA” significa que un modelo generó el resultado mientras el niño describía lo que quería.
Eso no es malo por definición. Un niño que usa la IA para ver cómo se dibujan los dragones y luego dibuja uno, lo hizo él. Un niño que escribe “dibuja un dragón” y recibe uno, no. Casi todos los casos reales quedan en medio, y por eso la pregunta útil no es “¿usaste IA?”, sino “¿qué parte hiciste tú?”.
La mayoría de la investigación de abajo no estudia directamente a niños con IA. Estudia qué pasa cuando las personas hacen o no hacen el trabajo ellas mismas. Eso es una fortaleza, porque los hallazgos son viejos y se han replicado mucho. También es un límite: aplicarlos a la IA es una inferencia, y te vamos a decir dónde hay evidencia directa y dónde no.
Pilar 1: la pertenencia nace del esfuerzo
En un estudio de 2010 publicado en Psychological Science, Patricia Kanngiesser y sus colegas de la Universidad de Bristol pusieron a un investigador y a un participante a intercambiar figuras de plastilina para moldearlas en otras nuevas. Los participantes “tendían más a transferir la propiedad a la segunda persona después de que ella invirtió trabajo creativo en el objeto” que cuando solo lo sostenía o le hacía cambios menores. El efecto “fue significativamente más fuerte en niños de preescolar que en adultos”.
Los niños pequeños tienen una regla clara e intuitiva: el que hizo el trabajo creativo es el dueño. Es la regla que aplicó el niño del dragón.
Los adultos muestran una versión de esto con la IA. En dos estudios (de 30 y 96 participantes), Fiona Draxler y su equipo describieron lo que llamaron el “efecto escritor fantasma de la IA”: los usuarios “no se consideran dueños ni autores del texto generado por IA, pero evitan declarar públicamente la autoría de la IA”. Cuanto más influían en el texto, más lo sentían propio. El estudio salió en ACM Transactions on Computer-Human Interaction.
Y hay un dato con niños latinoamericanos incluidos. En 2014, Fan Yang y su equipo mostraron a niños de 3 a 6 años de Estados Unidos, México y China videos de personajes dibujando. Los de 5 y 6 años de las tres culturas evaluaron peor al que copiaba que al que hacía un dibujo propio. A esa edad, los chicos ya tienen un sentido del crédito.
Pilar 2: se recuerda lo que uno produce
En 1978, Norman Slamecka y Peter Graf hicieron cinco experimentos comparando la memoria de palabras que las personas generaban con la de las mismas palabras leídas. “En todos los casos, el desempeño en la condición de generar fue superior al de la condición de leer”, reportaron en el Journal of Experimental Psychology: Human Learning and Memory. Concluyeron que “el efecto de generación es real”.
Cuando la IA genera, el niño queda en la condición de “leer”.
Ya hay evidencia directa, aunque temprana, de esto con IA. En “Your Brain on ChatGPT”, un preprint del MIT Media Lab de Nataliya Kosmyna y su equipo, 54 adultos escribieron ensayos con un chatbot, con un buscador o sin herramientas. “La sensación de autoría de los ensayos fue la más baja en el grupo que usó el modelo de lenguaje y la más alta en el grupo que solo usó su cerebro. Los usuarios del modelo también tuvieron dificultades para citar con exactitud su propio trabajo”. El estudio no tiene revisión de pares, se hizo con adultos y ya recibió una crítica metodológica publicada. Pero el hallazgo de memoria es justo lo que predeciría el efecto de generación.
Pilar 3: el orgullo alimenta el logro, y el logro alimenta el orgullo
Reinhard Pekrun y su equipo siguieron a 3,425 estudiantes alemanes de 5.º a 9.º grado en el estudio PALMA, publicado en Child Development en 2017. Las emociones positivas, como el disfrute y el orgullo, “predijeron positivamente el rendimiento posterior”, y “el rendimiento predijo positivamente esas emociones”, aun controlando por género, inteligencia y nivel socioeconómico.
Es un círculo: que te vaya bien produce orgullo, el orgullo impulsa el esfuerzo y el esfuerzo hace que te vaya bien. La investigación no prueba la IA, pero vale preguntarse qué pasa cuando el mejor trabajo de un niño no es suyo. El orgullo por algo que no hiciste es frágil. Los niños muchas veces lo saben, y por eso el del dragón se corrigió.
El efecto IKEA anda cerca. Michael Norton y sus colegas encontraron que los adultos valoraban sus propias creaciones de Lego y origami casi tanto como las de expertos, pero solo si las terminaban. Lauren Marsh y su equipo encontraron que ese sesgo aparece alrededor de los 5 años y podría reflejar “un vínculo entre nuestras creaciones y nuestro autoconcepto”.
Pilar 4: el “yo puedo” viene del “yo lo hice”
La teoría de la autoeficacia de Albert Bandura identifica cuatro fuentes de la creencia de que uno puede lograr algo. En una revisión publicada en el Review of Educational Research, Ellen Usher y Frank Pajares concluyeron que, en la investigación escolar, “la experiencia de dominio es por lo general la fuente más influyente de autoeficacia”, aunque su peso cambia según el género, el origen, la habilidad y la materia.
Experiencia de dominio es lograr algo uno mismo, idealmente algo que costó. Un éxito producido por la IA puede sentirse bien en el momento. No es dominio, porque el niño no hizo lo que le permitiría creer que puede volver a hacerlo.
Los adolescentes parecen intuirlo. En la encuesta de 2026 de Common Sense Media a más de 1,000 adolescentes de Estados Unidos, Teens in the AI Era, el 38% de los que usan IA dijo que la IA hace que se les ocurran menos ideas propias, y el 39% siente que se pierde de aprender cuando usa la IA para terminar las tareas.
Los cuatro pilares de un vistazo
| Pilar | Estudio clave | Qué encontró | Qué cambia cuando la IA hace el trabajo | Qué proteger |
|---|---|---|---|---|
| Pertenencia | Kanngiesser y colegas, 2010 | Los niños dan la propiedad a quien hizo el trabajo creativo | El niño trabajó poco, así que no lo siente suyo | Que el niño haga el paso creativo |
| Memoria | Slamecka y Graf, 1978; Kosmyna y colegas, 2025 (preprint) | Generar le gana a leer; quienes escribieron con IA no podían citar su texto | El niño lee, no genera | Primero el borrador propio, después la IA |
| Orgullo | Pekrun y colegas, 2017 | Orgullo y rendimiento se alimentan durante años | El orgullo por un trabajo prestado es frágil | Reconocer la parte que hizo él |
| Autoeficacia | Usher y Pajares, 2008 | La experiencia de dominio es la fuente más fuerte del “yo puedo” | Un éxito de la IA no es dominio | Tareas retadoras que se puedan terminar solo |
Una aclaración honesta sobre la tabla: solo la fila de la memoria tiene evidencia directa con IA, y viene de un preprint chico con adultos. Las demás son hallazgos sólidos aplicados a una situación nueva. Es una inferencia razonable, no un efecto demostrado.
Cuándo la ayuda de la IA no le quita el “lo hice yo”
Nada de esto pide alejar a los niños de la IA. Pide que el paso creativo siga siendo suyo.
La IA antes o después, no en lugar de
Usar la IA para explicar un tema antes de que el niño escriba, o para darle comentarios después de su borrador, deja el hacer en sus manos. Usarla para producir el borrador pasa el hacer a la máquina. El hallazgo de Draxler, más influencia significa más pertenencia, apunta en la misma dirección. Si quieres ver qué dice la investigación sobre el pensamiento, revisa nuestro análisis sobre si ChatGPT hace a los niños peores para pensar.
Reconoce la parte que hizo él
Cuando tu hijo te muestre algo hecho con IA, pregúntale: “¿Qué parte hiciste tú?”. Luego reconoce esa parte en concreto. Vas a premiar el esfuerzo y vas a recibir respuestas honestas más seguido. Aquí hay más sobre el elogio específico y la retroalimentación del proceso.
Haz espacio para el trabajo terminado, aunque no sea perfecto
El efecto IKEA necesita que la obra se termine. Un dragón de plastilina chueco pero terminado hace más por un niño que un dragón perfecto de IA. Pon el chueco en el refrigerador.
Pide la historia detrás
“¿Cómo lo hiciste? ¿Qué fue lo más difícil?”. Los niños que hicieron el trabajo pueden contestar largo. Los que no, casi nunca pueden, y también notan la diferencia.
Lo que no conviene hacer
No avergüences a tu hijo por usar IA ni trates cada proyecto con IA como trampa. Eso empuja el uso a escondidas y no le enseña dónde está la línea. La meta es que tu hijo sienta la diferencia entre “lo hizo la IA” y “lo hice yo”, no que le tenga miedo a la herramienta.
¿Y en América Latina?
En la región, los estudiantes ya usan la IA tanto o más que en los países ricos, así que la pregunta del “lo hice yo” es muy local. En PISA 2025, según la cobertura de Pulzo, el 56% de los alumnos colombianos de 15 años usa herramientas de IA cada semana para aprender, más que en Perú (54%), Uruguay (53%) y el promedio de la OCDE (46%). La OCDE advierte que, mal usada, la IA puede ser “un atajo que evita el trabajo cognitivo que la educación busca desarrollar”. Ese atajo es justo el paso creativo del que habla este artículo.
Los docentes también están adoptando la IA rápido y con pocas reglas. La UNESCO, al lanzar en abril de 2026 su Observatorio de Inteligencia Artificial en la Educación para América Latina y el Caribe, señaló que en países como Chile y Brasil más del 50% de los docentes ya usa estas herramientas, pero menos del 10% de las instituciones de la región tiene lineamientos formales para integrarlas.
Y un dato que conecta con casa: el estudio de Fan Yang incluyó a niños mexicanos, y a los 5 y 6 años ya juzgaban mal al que copiaba un dibujo. El sentido de “esto es mío porque lo hice yo” no es un invento de un país. Es algo que los niños traen y que la IA nos obliga a cuidar.
Qué observar en los próximos 3 meses
- Semana 4: Cuando tu hijo te muestra un proyecto, ¿puede decirte qué partes hizo él y cómo? ¿Ya le preguntaste “¿qué parte hiciste tú?” varias veces?
- Señales de alerta en el mes 2: que tu hijo no pueda explicar su propia tarea, que le dé igual el trabajo que “hizo”, o que diga cosas como “para qué, si la IA lo hace mejor”.
- Autoevaluación del mes 3: ¿Hay algo en el refrigerador, en un librero o en la pared que tu hijo haya hecho completamente solo este periodo? Si no, abre espacio para un proyecto donde la IA no sea parte del hacer.
Preguntas frecuentes
¿Por qué importa si la IA hizo el proyecto de mi hijo?
Porque casi todos los beneficios de hacer cosas vienen del esfuerzo, no del resultado. La investigación vincula hacer el trabajo uno mismo con sentirlo propio, recordarlo mejor, sentir un orgullo que alimenta logros futuros y creer que uno puede. Cuando la IA genera, el resultado puede verse mejor mientras esos beneficios se achican.
¿Está bien usar algo de IA en proyectos creativos?
Sí. La IA que explica, inspira o da comentarios, mientras el niño escribe, dibuja o construye, deja la autoría con el niño. Una buena prueba es preguntar qué parte hizo tu hijo y si podría hacerla de nuevo sin la IA.
¿Hay investigación específica sobre niños, IA y autoría?
Todavía poca. La evidencia directa más fuerte es con adultos: quienes usan IA sienten menos propio el texto generado y, en un preprint del MIT, recordaban peor sus ensayos escritos con IA. La investigación con niños muestra que dan la propiedad a quien hizo el trabajo creativo, lo que sugiere el mismo patrón.
¿Cómo le hablo a mi hijo del uso de IA en dibujos o textos?
Pregúntale qué hizo y cómo, no si usó IA. Reconoce las partes que creó. Explícale que la herramienta puede ayudar, pero que lo que hace crecer sus habilidades es la parte que hace él. La mayoría de los niños ya intuye la diferencia.
¿Mi hijo se va a quedar atrás si no usa la IA para hacer cosas?
Es poco probable. Usar bien la IA depende de saber cómo se ve un buen trabajo y de poder juzgarlo y corregirlo, habilidades que se construyen haciendo cosas uno mismo. Una encuesta de Microsoft Research de 2025 a trabajadores del conocimiento encontró que más confianza en uno mismo iba de la mano con más pensamiento crítico al usar IA.
Sobre el autor
Ricky Flores es el fundador de HiWave Makers e ingeniero eléctrico con más de 15 años de experiencia desarrollando tecnología de consumo en Apple, Samsung y Texas Instruments. Escribe sobre cómo los niños aprenden a construir, pensar y crear en un mundo saturado de tecnología. Lee más en hiwavemakers.com.
Fuentes
- Kanngiesser, P., Gjersoe, N., & Hood, B. M. (2010). “The effect of creative labor on property-ownership transfer by preschool children and adults.” Psychological Science, 21(9), 1236–1241. https://doi.org/10.1177/0956797610380701
- Slamecka, N. J., & Graf, P. (1978). “The generation effect: Delineation of a phenomenon.” Journal of Experimental Psychology: Human Learning and Memory, 4(6), 592–604. https://doi.org/10.1037/0278-7393.4.6.592
- Kosmyna, N., Hauptmann, E., Yuan, Y. T., et al. (2025). “Your Brain on ChatGPT: Accumulation of Cognitive Debt when Using an AI Assistant for Essay Writing Task.” arXiv (preprint sin revisión de pares). https://arxiv.org/abs/2506.08872
- Pekrun, R., Lichtenfeld, S., Marsh, H. W., Murayama, K., & Goetz, T. (2017). “Achievement Emotions and Academic Performance: Longitudinal Models of Reciprocal Effects.” Child Development. https://doi.org/10.1111/cdev.12704
- Usher, E. L., & Pajares, F. (2008). “Sources of Self-Efficacy in School: Critical Review of the Literature and Future Directions.” Review of Educational Research. https://doi.org/10.3102/0034654308321456
- Draxler, F., Werner, A., Lehmann, F., Hoppe, M., Schmidt, A., & Buschek, D. (2024). “The AI Ghostwriter Effect: When Users do not Perceive Ownership of AI-Generated Text but Self-Declare as Authors.” ACM Transactions on Computer-Human Interaction. https://doi.org/10.1145/3637875
- Yang, F., Shaw, A., Garduno, E., & Olson, K. R. (2014). “No one likes a copycat: a cross-cultural investigation of children’s response to plagiarism.” Journal of Experimental Child Psychology, 121. https://doi.org/10.1016/j.jecp.2013.11.008
- Marsh, L. E., Kanngiesser, P., & Hood, B. (2018). “When and how does labour lead to love? The ontogeny and mechanisms of the IKEA effect.” Cognition, 170. https://doi.org/10.1016/j.cognition.2017.10.012
- Common Sense Media. (2026). “Teens in the AI Era: Schoolwork and Skills That Matter.” https://www.commonsensemedia.org/research/teens-in-the-ai-era-schoolwork-and-skills-that-matter
- Pulzo. (2026, 8 de septiembre). “Estudiantes en Colombia lideran uso de IA, según la OCDE.” https://www.pulzo.com/tecnologia/inteligencia-artificial-en-la-educacion-estudiantes-en-colombia-lideran-uso-de-ia-segun-la-ocde-PP5296043A
- UNESCO. (2026, 14 de abril). “UNESCO launches the Observatory on Artificial Intelligence in Education for Latin America and the Caribbean.” https://www.unesco.org/en/articles/unesco-launches-observatory-artificial-intelligence-education-latin-america-and-caribbean