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Construccionismo de Papert: los niños aprenden construyendo
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Construccionismo de Papert: los niños aprenden construyendo

El construccionismo de Papert en simple: los niños aprenden mejor creando algo que otros pueden ver, qué dice la investigación y por qué la IA lo vuelve clave.

El construccionismo de Papert es la idea de que los niños aprenden mejor cuando están construyendo algo real que otras personas pueden ver, tocar y cuestionar. No es solo “aprender haciendo”. Seymour Papert fue preciso: el aprendizaje se da “de manera especialmente feliz”, escribió en 1991, cuando quien aprende está conscientemente construyendo una entidad pública, “ya sea un castillo de arena en la playa o una teoría del universo”.

Esa frase tiene 35 años y quizá sirva más hoy que cuando la escribió. Si una IA puede generar en segundos un ensayo terminado, un dibujo o una app que funciona, el producto terminado deja de probar algo. Lo que sigue contando es lo que tu hijo construyó, en voz alta, frente a gente que le puede preguntar “¿y esa parte cómo funciona?”.

Puntos clave

  • El construccionismo le suma una idea a “los niños construyen su propio conocimiento”: esa construcción funciona mejor cuando produce algo público que otros pueden ver y cuestionar.
  • Papert advirtió que no había que reducirlo a “aprender haciendo”. Compartir, darle tiempo y que el proyecto sea personal pesan tanto como hacerlo.
  • Un estudio de dos años en una escuela (Schlegel y colegas, 2019) encontró que la ciencia basada en proyectos maker subió la autoeficacia y la identidad científica, aunque 4 de los 8 resultados medidos no cambiaron.
  • La guía del adulto importa. Una revisión muy citada de 2006 sostiene que la enseñanza con mínima guía funciona peor con principiantes, así que “déjalos experimentar solos” no es toda la respuesta.
  • La IA abarata los productos terminados. Un niño explicando lo que él mismo construyó se vuelve la mejor evidencia de aprendizaje.

Qué dice realmente el construccionismo de Papert

El construccionismo es una teoría del aprendizaje desarrollada por Seymour Papert en el MIT, a partir del constructivismo de Jean Piaget. La idea de Piaget era que los niños construyen estructuras de conocimiento en su cabeza, en lugar de recibirlas hechas. Papert aceptó eso y le agregó una condición sobre el mundo de afuera: esa construcción interna va mejor cuando el niño también está construyendo algo afuera, para un público.

Lo explicó en “Situating Constructionism”, el capítulo inicial del libro Constructionism (Harel y Papert, editores, Ablex, 1991). Tres rasgos recorren el capítulo:

  1. Algo público. Lo que se hace se muestra, se comparte, se discute. Un castillo de arena cuenta. Una hoja de ejercicios privada, no tanto.
  2. Tiempo y algo personal en juego. La imagen que dio origen a todo fue una clase de arte que Papert veía al pasar, camino a un salón de matemáticas en una secundaria de Lexington, Massachusetts. Los alumnos tallaban esculturas en jabón durante semanas, cada uno a partir de su propia idea, con tiempo “para pensar, para soñar, para mirar, para tener una idea nueva y probarla y dejarla o insistir, tiempo para conversar, para ver el trabajo de los demás”. En la clase de matemáticas de al lado les daban “problemitas” que resolvían, o no, sobre la marcha.
  3. Estilos distintos. Papert y Sherry Turkle vieron en una escuela de Dallas que los niños programaban naves espaciales de formas diferentes. Unos planeaban de arriba abajo; otros trabajaban como pintores, ajustando sobre la marcha. El construccionismo les hace espacio a los dos.

También advirtió contra la versión de eslogan: es fácil, escribió, formular versiones simples y pegajosas del construccionismo, por ejemplo pensarlo como “aprender haciendo”. La versión completa tiene que ver con quién ve el trabajo, cuánto tiempo convive el niño con él y si es algo personal.

Uno de sus ejemplos se queda en la memoria. Un niño de quinto grado en San José, California, había programado gráficos en pantalla y explicó que tuvo que calcular ángulos y curvas para lograr la mayor “gracia”. Y agregó: “Quiero ser una persona que junte las matemáticas y el arte”. Ese es el resultado que busca el construccionismo. No una respuesta correcta. Una identidad.

Lo que dice la investigación, incluso donde le lleva la contraria

El construccionismo es un marco, no una intervención única que se pueda probar, así que la evidencia llega por partes. Aquí van las más relevantes, con sus límites.

Construir fortalece el “yo puedo”, en parte. Rebecca Schlegel, Sharon Chu, Francis Quek y colegas hicieron un estudio de dos años, publicado en Computers & Education en 2019, en una escuela primaria pública de EE. UU. con mayoría de alumnos de grupos poco representados en ciencia y tecnología. Los estudiantes con un currículo de ciencias basado en proyectos maker mostraron aumentos significativos en cuatro de ocho medidas: autoeficacia para construir, autoeficacia en ciencias, identidad científica y “posibles yo” en STEM. Las otras cuatro, entre ellas las de interés, no cambiaron de forma significativa. Fue una sola escuela: es alentador, no definitivo.

Los niños valoran lo que hicieron, si lo terminan. En los estudios del “efecto IKEA” (Norton, Mochon y Ariely, Journal of Consumer Psychology, 2012), quienes armaron cajas de IKEA, doblaron origami o construyeron sets de Lego valoraron su trabajo de aficionados casi tanto como el de expertos. Pero el efecto desaparecía cuando no terminaban, o cuando construían y luego destruían lo que habían hecho. Terminar es parte del trato. Eran adultos; el hallazgo encaja con lo que ven los papás, pero no se probó en niños.

Los niños pequeños ligan la propiedad al trabajo creativo. Patricia Kanngiesser, Nathalia Gjersoe y Bruce Hood (Psychological Science, 2010) pidieron a los participantes que tomaran prestados objetos de plastilina y los transformaran. Era más probable que dijeran que el objeto pasaba a ser de quien había puesto el trabajo creativo, y el efecto fue significativamente más fuerte en niños de preescolar que en adultos. Los más chicos tienen un sentido muy fuerte de que hacer algo lo vuelve tuyo.

La crítica: la guía importa. Paul Kirschner, John Sweller y Richard Clark sostuvieron en Educational Psychologist (2006) que los enfoques con mínima guía, incluidos el aprendizaje por descubrimiento y por indagación, son “menos efectivos y menos eficientes” que la enseñanza con mucha guía, y que esa ventaja solo se reduce cuando el estudiante ya sabe bastante del tema. Los seguidores de Papert dirían que el construccionismo nunca fue “cero guía”. Aun así, la advertencia es justa. Un niño solo frente a una caja de piezas y sin ayuda muchas veces aprende frustración, no física.

El resumen honesto: construir en público parece fortalecer la confianza y la identidad, sobre todo cuando el proyecto se termina y alguien ayuda en los momentos difíciles. No reemplaza que a uno le enseñen cosas.

Por qué la IA hace más valioso construir en público

Míralo como lo vería un ingeniero. Cualquier objeto terminado es una señal de lo que sabe quien lo hizo. Durante casi toda la historia, esa señal fue bastante honesta: si un niño de 12 años te entregaba un programa que funcionaba, probablemente entendía buena parte. La IA generativa rompe ese vínculo. Ahora el producto puede ir muy por delante de lo que el niño entiende.

Los adolescentes lo notan. En la encuesta de Common Sense Media de agosto de 2026, con más de 1.000 adolescentes de EE. UU., el 38% de quienes usan IA dijo que la IA los lleva a generar menos ideas propias, y el 39% dijo que siente que se pierde de aprender cuando usa IA para completar tareas.

El construccionismo señala la salida. Lo público no es solo el objeto. Es el objeto más quien lo hizo parado al lado mientras la gente pregunta. Esa parte no se puede tercerizar. Un niño que armó un circuito de canicas con cartón te puede mostrar por qué la tercera rampa está más inclinada. Un niño que le pidió a una IA la imagen de un circuito de canicas, no. El público y la explicación vuelven a hacer honesta la señal. Si quieres profundizar, lee sobre construir versus mirar y lo que pasa en el cerebro de los niños.

Cómo enseñarle a tu hijo a aprender construyendo

La meta no es que aprenda la palabra “construccionismo”. Es darle el ciclo completo: construir algo personal, terminarlo, mostrarlo y contestar preguntas.

De 5 a 8 años: el museo de la sala

Armen un circuito de canicas con tubos de cartón, cinta y una caja de zapatos. Deja que tu hijo decida el recorrido. Cuando funcione (o casi), hagan una “inauguración del museo”: la familia lo visita y el constructor da el recorrido. Cada visitante hace una pregunta de “por qué”. “¿Por qué pusiste el vasito al final?” Contestar es lo que fija el aprendizaje. Tómale una foto junto a su obra e imprímela. Esa es la parte pública.

De 9 a 12 años: constrúyelo y luego enséñalo

Usen Scratch, la herramienta gratuita de programación por bloques del MIT, para hacer un juego pequeño. Luego tu hijo le enseña a una persona (un abuelo, un primo menor, tú) a jugarlo y cómo funciona una parte del código. Si usó IA para una pista, lo dice y explica qué cambió esa pista. Regla práctica: si no puede explicar un bloque, lo vuelve a armar hasta que pueda.

De 13 en adelante: un proyecto público con bitácora

Elijan un proyecto con público real: un comedero de pájaros que va a usar el vecino, una página web para un club, un sensor sencillo que mida algo en casa. Que lleve una bitácora con entradas fechadas, fotos y errores. Que cierre con un “día de demostración” de cinco minutos para la familia o los amigos, que incluya algo que salió mal y cómo lo arregló. Si busca ideas, aquí hay una sobre cómo construir un sensor simple que vigila una cosa.

La pregunta que debes hacer: “¿Qué parte de tu proyecto tendrías que rehacer si alguien la borrara, y qué harías distinto?”

El construccionismo frente a sus malas lecturas

Lectura comúnLo que de verdad dijo PapertQué significa en casa
”Aprender haciendo”Advirtió que el eslogan “aprender haciendo” se queda cortoHacer es necesario pero no suficiente; compartir y darle tiempo importan
”Nada de enseñar, solo experimentar”En sus ejemplos siempre había maestros, compañeros y buenos materiales cercaAyuda cuando se traban; no entregues respuestas
”Se trata de computadoras”Su imagen fundadora fueron esculturas de jabónEl cartón cuenta. Una huerta también
”El producto prueba el aprendizaje”El proceso y la conversación alrededor llevan el aprendizajePide que expliquen, no solo que muestren
”Todos deben trabajar igual”Documentó a los que planean y a los “pintores” (bricoleurs)Deja que el estilo de tu hijo sea distinto al tuyo
”La IA vuelve inútil construir”(No era su época; esta es nuestra lectura)La IA hace que lo construido y explicado por el niño sea mejor señal que antes

¿Y en América Latina?

La región tiene una historia directa con Papert. En Costa Rica, la educadora Eleonora Badilla Saxe recordó en una columna de 2025 en Delfino.cr que Papert fue “inspiración y guía” del programa de informática educativa que arrancó en 1988 con la Fundación Omar Dengo, pensado para que los estudiantes, más que recibir, pudieran “crear, diseñar, proponer, programar”. Ese Programa Nacional de Informática Educativa (Pronie) tuvo un final polémico: en abril de 2023 el Ministerio de Educación Pública anunció su cierre, y el Programa Estado de la Nación cuestionó la decisión, según CRHoy.

En Colombia, la Ley 2626 de 2026, firmada en agosto, ordena actualizar la materia de Tecnología e Informática con pensamiento computacional, programación e inteligencia artificial, y menciona de forma expresa la “cultura maker”. Es una señal de que la idea de construir para aprender está entrando a la ley, aunque falta ver cómo se aplica en el salón.

Para los papás, la lección práctica es la misma en Bogotá, Lima o Monterrey: no hace falta un laboratorio caro. Hace falta un proyecto personal, tiempo y alguien que pregunte.

Cómo llevar el construccionismo a la casa este mes

Dale semanas a los proyectos, no tardes

Las esculturas de jabón de Papert duraron semanas. Elijan un proyecto sin fecha de entrega y déjenlo en una repisa entre sesiones. A los niños se les ocurren ideas nuevas cuando vuelven a algo. Los kits de una tarde rara vez dan eso.

Que el público sea real

Decidan desde el principio quién va a ver el resultado. Una abuela por videollamada, un vecino, el salón. Saber que alguien va a hacer preguntas cambia el cuidado con que construyen. También le da al proyecto un punto final, y eso importa: los estudios del efecto IKEA encontraron que el orgullo aparece cuando el trabajo se termina.

Ayuda cuando se traba, no antes

La crítica sobre la guía es justa. Cuando tu hijo lleva varios minutos trabado y se está frustrando, hazle una pregunta que achique el problema (“¿Qué parte sí funciona? ¿Cuál no?”) en vez de arreglarlo tú. Eres el coach que en los ejemplos de Papert siempre estaba cerca.

Que la IA sea consulta, no constructora

La IA puede explicar cómo funciona un servomotor o sugerir por qué falla un código. Es como una biblioteca. La regla que vale la pena: la IA puede contestar preguntas, pero tu hijo decide y construye. Si la IA escribió una parte, tu hijo tiene que poder explicarla el día de la demostración.

Lo que no conviene hacer

No tomes el control del proyecto para que quede más bonito. Las manos de un adulto producen un objeto más prolijo y un niño que aprendió menos, y la investigación de Kanngiesser sugiere que los más chicos sienten que la propiedad cambia de dueño cuando otro hace el trabajo creativo. Tampoco califiques el resultado por cómo se ve. Pregunta por las decisiones.

Qué observar en los próximos 3 meses

  • Semana 4: Tu hijo tiene un proyecto en marcha al que vuelve sin que se lo pidas y puede contarte qué va a hacer después.
  • Señales de alerta en el mes 2: proyectos abandonados al primer error, o un niño que quiere mostrar el resultado pero no puede explicar ninguna parte. Las dos cosas indican que falta un paso del ciclo: ayuda en los momentos trabados, o la parte de explicar.
  • Autoevaluación en el mes 3: ¿Tu hijo le mostró algo terminado a alguien fuera de la casa? ¿Contestó él mismo al menos una pregunta de “por qué”? ¿Puedes nombrar algo que hoy entiende y antes no?

Preguntas frecuentes

¿Qué es el construccionismo en palabras simples?

El construccionismo es la teoría de Seymour Papert según la cual los niños aprenden mejor mientras construyen algo real que otros pueden ver, usar y cuestionar. Parte de la idea de Piaget de que los niños construyen su propio conocimiento y agrega que el proyecto de afuera, compartido con un público, es lo que hace que esa construcción interna funcione bien.

¿Cuál es la diferencia entre constructivismo y construccionismo?

El constructivismo, de Jean Piaget, explica cómo los niños construyen conocimiento en su mente. El construccionismo, de Papert, acepta eso y agrega algo práctico: se aprende mejor cuando el niño también está construyendo un objeto público. En inglés, Papert jugaba con la diferencia de una sola letra entre las dos palabras.

¿Hay evidencia de que los proyectos maker ayudan a aprender?

Algo hay. Un estudio de dos años en una escuela encontró que la ciencia basada en proyectos maker subió la autoeficacia y la identidad científica, aunque la mitad de los resultados medidos no cambió. La investigación sobre enseñanza guiada indica que los principiantes también necesitan que les enseñen directamente. Lo mejor respaldado combina construir con ayuda adulta en las partes difíciles.

¿Usar IA en un proyecto arruina el aprendizaje?

No necesariamente. Depende de quién decide y quién construye. Si la IA contesta preguntas y tu hijo construye, decide y puede explicar cada parte, el ciclo de aprendizaje sigue intacto. Si la IA produce el resultado final, la parte pública del construccionismo se cae, porque tu hijo no puede contestar las preguntas.

¿Los proyectos tienen que ser con computadoras o electrónica?

No. La imagen fundadora de Papert fueron niños tallando jabón. Cartón, madera, tela, una huerta o un experimento de cocina cuentan, siempre que el proyecto sea personal, lleve tiempo de verdad, se termine y se le muestre a alguien que haga preguntas.


Sobre el autor

Ricky Flores es el fundador de HiWave Makers e ingeniero eléctrico con más de 15 años de experiencia desarrollando tecnología de consumo en Apple, Samsung y Texas Instruments. Escribe sobre cómo los niños aprenden a construir, pensar y crear en un mundo saturado de tecnología. Lee más en hiwavemakers.com.


Fuentes

  1. Papert, S. (1991). “Situating Constructionism.” En I. Harel y S. Papert (eds.), Constructionism. Ablex Publishing. Reproducido en The Daily Papert. https://dailypapert.com/?p=1737
  2. Schlegel, R. J., Chu, S. L., Chen, K., Deuermeyer, E., Christy, A. G., y Quek, F. (2019). “Making in the classroom: Longitudinal evidence of increases in self-efficacy and STEM possible selves over time.” Computers & Education, 142. https://doi.org/10.1016/j.compedu.2019.103637
  3. Norton, M. I., Mochon, D., y Ariely, D. (2012). “The IKEA effect: When labor leads to love.” Journal of Consumer Psychology, 22(3), 453-460. https://doi.org/10.1016/j.jcps.2011.08.002
  4. Kanngiesser, P., Gjersoe, N., y Hood, B. M. (2010). “The effect of creative labor on property-ownership transfer by preschool children and adults.” Psychological Science, 21(9), 1236-1241. https://doi.org/10.1177/0956797610380701
  5. Kirschner, P. A., Sweller, J., y Clark, R. E. (2006). “Why Minimal Guidance During Instruction Does Not Work.” Educational Psychologist, 41(2), 75-86. https://doi.org/10.1207/s15326985ep4102_1
  6. Common Sense Media. (18 de agosto de 2026). “Teens in the AI Era: Schoolwork and Skills That Matter.” https://www.commonsensemedia.org/research/teens-in-the-ai-era-schoolwork-and-skills-that-matter
  7. Badilla Saxe, E. (4 de noviembre de 2025). “Tecnologías digitales y aprendizaje creativo.” Delfino.cr (columna de opinión). https://delfino.cr/2025/11/tecnologias-digitales-y-aprendizaje-creativo
  8. Hidalgo, I. (26 de abril de 2023). “Estado de la Nación cuestiona cierre de programa con Fundación Omar Dengo.” CRHoy. https://crhoy.com/nacionales/estado-de-la-nacion-cuestiona-cierre-de-programa-con-fundacion-omar-dengo/
  9. Congreso de Colombia. (2026). “Ley 2626 de 2026.” Diario Oficial 53.602. https://sidn.ramajudicial.gov.co/SIDN//NORMATIVA/TEXTOS_COMPLETOS/7_LEYES/LEYES%202026/Ley%202626%20de%202026.pdf
Ricky Flores
Escrito por Ricky Flores

Fundador de HiWave Makers e ingeniero eléctrico con más de 15 años trabajando en proyectos con Apple, Samsung, Texas Instruments y otras empresas Fortune 500. Escribe sobre cómo los niños aprenden a construir, pensar y crear en un mundo impulsado por la tecnología.