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Cartas abiertas sobre IA: por qué no son una ley
Cartas abiertas sobre IA: qué puede y qué no puede exigir un documento firmado, cuándo ha funcionado la autorregulación y cómo leer la próxima que salga.
Más de 1.100 empleados y directivos de empresas de IA firmaron una carta el 28 de julio de 2026 pidiéndole al gobierno de Estados Unidos ayudar a construir las herramientas necesarias para desacelerar de forma deliberada el desarrollo automatizado de IA. A nadie se le exigió nada, ni antes ni después. Entender las cartas abiertas sobre IA es sobre todo entender una pregunta: ¿quién puede imponer una consecuencia si esto se ignora? En una carta, la respuesta es nadie. Eso no las vuelve inútiles. Las vuelve un instrumento específico con un uso específico, y saber cuál estás leyendo te ahorra mucha esperanza mal puesta.
Puntos clave
- Una carta abierta deja un registro público y fechado de quién dijo qué. Ese es todo su mecanismo, y no es poca cosa.
- La carta del 28 de julio de 2026, “Pacing the Frontier”, pidió al gobierno estadounidense apoyar un esfuerzo internacional para desarrollar las “herramientas técnicas y de gobernanza necesarias para marcar deliberadamente el ritmo de la frontera del desarrollo automatizado de IA”.
- La autorregulación científica ya funcionó antes, bajo condiciones específicas. La conferencia de Asilomar de 1975 sobre ADN recombinante produjo una declaración publicada en PNAS por Berg, Baltimore, Brenner, Roblin y Singer que fijó la práctica de contención antes de cualquier ley.
- También ha fallado antes. Las cartas que pedían pausar el desarrollo de IA no produjeron ninguna pausa.
- La condición que predice el éxito no es la sinceridad. Es que haya pocos actores, verificación barata y un regulador creíble esperando detrás del paso voluntario.
Qué dijo la carta y qué no
El 28 de julio de 2026, según el registro público del año en inteligencia artificial, “Pacing the Frontier, una carta abierta de más de 1.100 empleados y directivos de empresas de IA, solicitó que el gobierno de Estados Unidos apoye un esfuerzo internacional para desarrollar las herramientas técnicas y de gobernanza necesarias para marcar deliberadamente el ritmo de la frontera del desarrollo automatizado de IA”. La entrada cita reportes de Reuters y CNN del mismo día.
Fíjate en el verbo. Solicitó. No comprometió a los firmantes a nada, no obligó a sus empleadores y no creó una obligación para el gobierno al que se dirigía. Un empleado que firma una carta pidiéndole al gobierno construir herramientas de gobernanza no acordó frenar su propio trabajo.
Esto no es cinismo contra los firmantes, muchos de los cuales asumieron un riesgo profesional. Es precisión sobre el instrumento. El poder de la carta es informativo: te dice que más de 1.100 personas dentro de la industria creen que el ritmo es un problema, y pone esa creencia en una fecha que después no se puede negar.
La escalera, de una carta a una ley
| Instrumento | A quién obliga | Quién lo hace cumplir | Cómo se verifica | ¿Cambió conductas? |
|---|---|---|---|---|
| Carta abierta | A nadie | A nadie | No aplica | A veces, por presión pública |
| Compromiso voluntario de industria | A los firmantes, moralmente | La reputación | Autorreporte | A veces; depende de la verificación |
| Marco de seguridad con umbrales | Al que lo publica, reputacionalmente | Periodistas, investigadores, empleados | Los propios documentos de la empresa | Mixto; la cláusula del umbral es la prueba |
| Orden ejecutiva o decreto | A la administración pública | El poder ejecutivo | Documentos de las agencias | Dentro del gobierno, sí |
| Reglamento de agencia | A los regulados | El regulador, con sanciones | Inspecciones y reportes | Sí, donde se hace cumplir |
| Ley | A todos dentro de su alcance | Jueces y reguladores | Litigio y acciones de autoridad | Sí, después de la fecha de cumplimiento |
| Tratado | A los Estados firmantes | Variable; muchas veces débil | Regímenes de inspección, si existen | A veces de forma espectacular |
Casi toda la noticia de IA vive en las dos primeras filas. Nuestro artículo sobre el cambio de nombre a “super inteligencia” recorre la fila de la orden ejecutiva, incluido por qué el cambio de nombre importó menos que el plazo legislativo escondido adentro.
El extremo obligatorio hoy es más claro en Europa. El calendario de la Ley de IA de la UE le pone fechas a las obligaciones: entrada en vigor el 1 de agosto de 2024, prohibiciones y deberes de alfabetización desde el 2 de febrero de 2025, reglas de modelos de propósito general desde el 2 de agosto de 2025 con plazo al 2 de agosto de 2027 para los modelos ya en el mercado, y alto riesgo del Anexo III desde el 2 de diciembre de 2027. Esas son fechas en las que algo se vuelve obligatorio. Ninguna carta tiene una fecha así.
Cuándo sí funcionó la coordinación voluntaria
Esta es la parte que se aplana en las dos direcciones, así que vale hacerla con cuidado.
En febrero de 1975, unos 140 científicos se reunieron en Asilomar, California, para decidir qué hacer con el ADN recombinante, una técnica cuyos riesgos no se entendían bien. Ya venían observando una moratoria voluntaria sobre ciertos experimentos. La conferencia produjo una declaración publicada en PNAS por Paul Berg, David Baltimore, Sydney Brenner, Richard Roblin y Maxine Singer, en el volumen 72, número 6, páginas 1981 a 1984, que recomendaba que los experimentos continuaran bajo condiciones de contención proporcionales al riesgo evaluado. Las guías nacionales llegaron después.
Asilomar es el ejemplo estándar de científicos regulándose con eficacia, y es real. Pero mira por qué funcionó, porque las condiciones son el punto.
Los actores eran pocos, del orden de unos cientos, y se conocían entre sí. El trabajo relevante ocurría en universidades financiadas por una sola agencia nacional, lo que significaba que había un mecanismo creíble de cumplimiento esperando detrás del paso voluntario: cumple, o pierdes el financiamiento. La verificación era barata, porque los experimentos se hacían en laboratorios identificables con equipos identificables. Y no existía todavía un mercado comercial, así que nadie estaba renunciando a ingresos.
Ahora compara la IA de frontera en 2026. Miles de actores en muchas jurisdicciones, con apuestas comerciales enormes, trabajo que se puede hacer en cualquier lugar con suficiente capacidad de cómputo, sin un financiador único, y una verificación que exigiría inspeccionar entrenamientos que nadie ha aceptado dejar inspeccionar. Las cuatro condiciones que hicieron funcionar a Asilomar están ausentes.
Eso no es un argumento contra intentarlo. Es un argumento contra esperar el resultado de Asilomar de un gesto con forma de Asilomar.
El caso fallido enseña igual. Las cartas públicas que pedían pausar el entrenamiento de modelos grandes juntaron decenas de miles de firmas sin producir ninguna pausa, porque ningún firmante controlaba la conducta que se pedía y no había consecuencia por seguir adelante.
La mitad de la escalera es donde pasa lo interesante
Entre la carta y la ley se sienta el compromiso publicado con un umbral, y es la fila que vale observar.
Los Compromisos de Seguridad en IA de Frontera acordados en Seúl en mayo de 2024 por veinte organizaciones piden fijar “umbrales a partir de los cuales los riesgos graves de un modelo o sistema, si no se mitigan adecuadamente, se considerarían intolerables”, y “no desarrollar ni desplegar un modelo o sistema en absoluto, si no se pueden aplicar mitigaciones” que bajen el riesgo de ahí.
Sigue siendo voluntario. Pero tiene una propiedad que las cartas no tienen: una condición bajo la cual un firmante prometió públicamente detenerse. Una promesa con disparador se puede contrastar con la conducta, lo que significa que un periodista, un investigador o un empleado eventualmente puede decir “el disparador se cumplió y ustedes no se detuvieron”.
Si alguien lo dice es la pregunta abierta de los próximos dos años. La calificación independiente sugiere que los marcos son delgados: el Índice de Seguridad en IA del Future of Life Institute, del 17 de julio de 2025, calificó a siete desarrolladores en seis dominios y ninguno pasó de C+, con un panel que concluyó que “la industria está fundamentalmente poco preparada para sus propias metas declaradas”.
Mientras tanto Estados Unidos sigue en el nivel voluntario en su territorio. El Marco de Gestión de Riesgos de IA del NIST, del 26 de enero de 2023 y estructurado en cuatro funciones (gobernar, mapear, medir y gestionar), es explícitamente de uso voluntario. Es un buen documento que nadie puede ser multado por ignorar.
¿Y en América Latina?
Acá la escalera se ve distinta, y la diferencia es importante porque cambia dónde conviene poner la atención.
El instrumento dominante en la región no es la ley ni la carta: es la estrategia o la política nacional de inteligencia artificial, publicada por decreto o por documento de planeación. Eso la ubica, en la escalera de arriba, en la fila de los compromisos voluntarios: fija orientaciones, crea comités, asigna responsabilidades administrativas y no impone obligaciones exigibles a una empresa. Si leíste en el periódico que tu país “ya regula la IA”, lo más probable es que lo que exista sea una estrategia.
Hay una excepción avanzada y vale seguirla: el PL 2338/2023 de Brasil, cuya sumilla es “Dispõe sobre o uso da Inteligência Artificial”, fue aprobado por el pleno del Senado el 26 de diciembre de 2024 y remitido a la Cámara de Diputados el 17 de marzo de 2025. Esa es la fila de la ley, no la de la estrategia, y por el tamaño del mercado brasileño es probable que sus definiciones acaben afectando productos que usa un adolescente en Santiago o en Quito.
Y hay un ejemplo regional perfecto del problema que describe este artículo. En noviembre de 2021, los 193 Estados miembros de la UNESCO adoptaron la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial, descrita por la propia organización como “el primer estándar global sobre ética de la IA”. Todos los países de América Latina están entre esos 193. Es un instrumento de fijación de estándares, no un tratado: no hay sanción, no hay inspección y no hay fecha de cumplimiento. Si alguna vez te preguntaste cómo puede ser que tu país haya “adoptado estándares éticos de IA” y al mismo tiempo no exista ninguna obligación concreta para un proveedor, la respuesta es la fila en la que está ese documento.
Lo práctico que sale de esto son dos cosas. Primero, antes de reaccionar a un titular, verifica el instrumento: el Observatorio de Políticas de IA de la OCDE lista iniciativas por país y te dice en treinta segundos si lo que leíste es una ley, una estrategia o un anuncio. Segundo, la palanca cívica más eficaz en la región casi nunca es firmar una carta internacional: es el periodo de comentarios de un decreto, una audiencia en el congreso o el consejo directivo del colegio de tu hijo, que sí tiene autoridad sobre lo que pasa en el salón.
Cómo leer las próximas cartas abiertas sobre IA en cuatro minutos
Una rutina práctica, porque va a haber otra.
Identifica a quién se le pide qué
Las cartas dirigidas a gobiernos piden reglas. Las dirigidas a la industria piden contención. Las dirigidas a nadie en particular son declaraciones de posición. La de julio de 2026 le pidió a un gobierno construir herramientas de gobernanza, lo que te dice que los firmantes no creen que la autocontención de la industria alcance, y eso es lo más interesante del documento.
Cuenta qué tipos de firmantes hay
Empleados firmando contra el interés comercial de su empleador es una señal costosa. Directivos firmando es más barata, y académicos externos firmando es todavía más barata. Una carta cuyos firmantes no asumen ningún costo es el resultado de una encuesta con mejor tipografía.
Busca un número o una fecha
“Deberíamos avanzar con cuidado” no compromete a nadie a nada. “No vamos a desplegar por encima de este umbral” compromete a alguien con algo. Busca cualquier frase con una cantidad específica o un plazo, y si no hay ninguna, leíste un documento de posición. Esa misma prueba sirve para evaluar empresas, como desarrollamos en evaluar promesas de seguridad de IA.
Vuelve a revisar en seis meses
La única prueba real. ¿Cambió la conducta de algún firmante? ¿La citó alguna legislatura? ¿Apareció en algún trámite regulatorio? La mayoría de las cartas no pasa esta prueba y el fracaso no se reporta, porque los no-eventos no son noticia.
Lo que no debes hacer
No tomes el número de firmas como peso. Una carta con 30.000 firmas y ningún firmante que arriesgue algo te dice menos que una con 200 empleados de empresas nombradas que tenían algo que perder. El volumen es lo más fácil de generar y por eso lo menos informativo.
Qué observar en los próximos 3 meses
- Semana 4: Si algún texto legislativo cita la carta de julio de 2026 o adopta su encuadre. Las cartas importan principalmente cuando le dan vocabulario a un proyecto de ley, y esa transferencia se ve en la redacción.
- Mes 2, señales de alerta: Si una empresa firmante lanza algo que la lógica de la carta aconsejaría no lanzar. Esa brecha, entre una firma y un lanzamiento, es el evento más informativo del tema y casi nunca se cubre.
- Mes 3, autoevaluación: Pregúntate si cambió algo concreto. Si tu respuesta honesta es que la carta produjo cobertura y nada más, anótalo. Calibrar tus propias expectativas sobre este instrumento vale más que seguir la siguiente.
Preguntas frecuentes
¿Una carta abierta sobre IA tiene fuerza legal?
Ninguna. No crea obligación para los firmantes, para sus empleadores ni para los gobiernos a los que se dirige. Su mecanismo es reputacional e informativo: un registro público y fechado de quién sostuvo qué posición, citable después pero no exigible.
¿Entonces por qué se escriben?
Tres razones que se sostienen. Le dan a los empleados una manera colectiva de plantear preocupaciones, más difícil de represaliar que hablar solo. Aportan vocabulario que a veces adopta la legislación. Y vuelven fechable una creencia, lo que importa cuando después alguien afirma que nadie vio venir el problema.
¿La autorregulación científica ha funcionado alguna vez?
Sí, bajo condiciones que rara vez se repiten. La conferencia de Asilomar de 1975 sobre ADN recombinante produjo una declaración publicada que recomendaba contención proporcional al riesgo, y las guías nacionales llegaron después. Funcionó porque los actores eran pocos, se conocían, los financiaba una sola agencia con capacidad de exigir, y no había todavía mercado comercial.
¿Qué diferencia hay entre un compromiso y una regulación?
Un compromiso lo hace cumplir la reputación; una regulación la hace cumplir un organismo que puede imponer una sanción. Los compromisos de Seúl son la forma voluntaria más fuerte, porque piden nombrar un umbral en el que uno se detendría, y eso crea algo verificable incluso sin autoridad detrás.
¿Mi país ya regula la IA?
Probablemente tiene una estrategia o una política nacional, que en la escalera de este artículo está en el nivel voluntario. La excepción más avanzada de la región es el proyecto de ley brasileño, que sí está en el nivel de ley. El Observatorio de la OCDE es la forma más rápida de verificar cuál es cuál.
¿Qué le digo a mi hijo adolescente sobre esto?
Que la pregunta más importante frente a cualquier documento es quién puede obligarte a cumplir lo que dice. Cartas, políticas, términos de servicio, reglamentos escolares y leyes se parecen en una hoja y son completamente distintos en eso. Es una lección de civismo que llega disfrazada de noticia de IA.
Sobre el autor
Ricky Flores es el fundador de HiWave Makers e ingeniero eléctrico con más de 15 años de experiencia desarrollando tecnología de consumo en Apple, Samsung y Texas Instruments. Escribe sobre cómo los niños aprenden a construir, pensar y crear en un mundo saturado de tecnología. Lee más en hiwavemakers.com.
Fuentes
- Colaboradores de Wikipedia. (2026). “2026 in artificial intelligence”, entrada del 28 de julio de 2026, citando a Reuters y CNN. https://en.wikipedia.org/wiki/2026_in_artificial_intelligence
- Berg, P., Baltimore, D., Brenner, S., Roblin, R. O. y Singer, M. F. (1975). “Summary statement of the Asilomar conference on recombinant DNA molecules.” PNAS, 72(6), 1981-1984. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC432675/
- Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología del Reino Unido. (2024). “Frontier AI Safety Commitments, AI Seoul Summit 2024.” 21 de mayo de 2024. https://www.gov.uk/government/publications/frontier-ai-safety-commitments-ai-seoul-summit-2024
- Future of Life Institute. “EU AI Act Implementation Timeline.” https://artificialintelligenceact.eu/implementation-timeline/
- National Institute of Standards and Technology. (2023). “AI Risk Management Framework.” https://www.nist.gov/itl/ai-risk-management-framework
- Future of Life Institute. (2025). “AI Safety Index: Summer 2025.” 17 de julio de 2025. https://futureoflife.org/ai-safety-index-summer-2025/
- UNESCO. (2021). “Recommendation on the Ethics of Artificial Intelligence.” Adoptada en noviembre de 2021 por 193 Estados miembros. https://www.unesco.org/en/artificial-intelligence/recommendation-ethics
- Senado Federal de Brasil. “PL 2338/2023 — Dispõe sobre o uso da Inteligência Artificial.” https://www25.senado.leg.br/web/atividade/materias/-/materia/157233
- OCDE. “OECD.AI Policy Observatory.” https://oecd.ai/